Faltaba un bar de hielo en Buenos Aires. Los amantes de las bebidas veían como este tipo de lugares (con paredes, muebles y barra de 100% hielo) abrían en ciudades del mundo tan distantes como México DF, Madrid o Londres, casi siempre con el auspicio de Absolut Vodka. Hoy, por fin, la Argentina puede decir presente en esa exclusiva lista, en este caso con un toque nacional: acá, en lugar del vodka, el auspicio pertenece a Fernet Branca, bebida de origen italiano pero que en la Argentina encontró su hogar más popular.
El bar se llama Glaciobar, y queda en el subsuelo del Glaciarium, el Museo del Hielo Patagónico, a 6km de El Calafate. Tiene 70m2, las paredes están hechas de bloques de hielo industrial y los muebles de pedazos de hielos de glaciar patagónico (cada uno de estos hielo fue “construido” por la naturaleza hace cientos de años), que fueron remolcados desde el lago que bordea la ciudad.
El bar abre con los horarios del museo, todos los días de 10 a 22, y estar allí dentro por 20 minutos con canilla libre de tragos, whiskies y bebidas sin alcohol cuesta $80. Lo de los 20 minutos tiene su lógica: dentro del bar, la temperatura es de -10C constantes, para evitar que se derrita el hielo. Para entrar, es necesario cubrirse con una manta térmica con capucha y guantes. Un placer que puede sonar algo sufrido, pero que vale la pena vivirlo.
