En primer lugar, es fundamental que saber a ciencia cierta con cuánto presupuesto contás, ya que esa dato te permitirá tomar decisiones (y establecer prioridades) acorde a tus posibilidades económicas. De nada servirá emprender una obra faraónica para quedarse sin presupuesto a mitad de camino. Para ello, hay que establecer un plan pormenorizado con los costos estimados para cada aspecto de la obra (sin olvidar gastos como feltes, volquetes, andamios y alquiler de equipos).
Si bien es posible, con un poco de maña, hacerse cargo uno mismo de la obra, lo ideal es encargar la obra a un arquitecto. Si bien hay que agregar al presupuesto final los honorarios del profesional, la gran ventaja es que el profesional tiene mayor experiencia y habilidad para el manejo de personal, para la organización de los tiempos de jecución de tareas, para la distribución de costos y para la obtención de materiales. Esto permitirá acelerar los tiempos y ahorrar disgustos, ya que la obra suele traer aparejado situaciones de mucho estrés.
Obviamente, no es cuestión de contratar a cualquier arquitecto para que haga el trabajo. Hay que asegurarse que posee los pergaminos indicados, y que su metodología de trabajo es compatible con nuestras necesidades. Es aconsejable perdirle imágenes de obras anteriores que haya realizado.
También es conveniente pedir siempre varios presupuestos, tanto a contratistas, albañiles, como a vendedores de materiales. Sobretodo si no tenés experiencia en reformas, pedir varios presupuestos te va dar la pauta de los precios de mercado, y entonces vas a poder detectar si alguno quiere aprovecharse. El consejo: tomate el tiempo necesario para cotejar precios y calidades de los materiales.
Siempre es bueno, en toda reforma importante, diagnosticar el estado de las cañerías. Si están muy viejas, acaso convenga aprovechar que la casa ya está inutilizada por la obra para sumar otro trabajo más. Si poco tiempo después, hay detecta una pérdida de una cañería y tenés que encarar una nueva obra, vas a lamentarte de no haber aprovechado la ocasión anterior.
