No hubo grandes revoluciones en el rubro de lavarropas. A diferencia de otros equipos electrodomésticos como televisores o computadoras. El más usado sigue siendo el que brinda lavado automático.
La programación del lavado es muy sencilla. Sólo hay que elegir una opción del programa, colocar la ropa en la cápsula de centrifugado, el jabón y el suavizante en un pequeño receptáculo. Después la máquina hace el trabajo sola.
Mucho menos habituales son los lavarropas semi automáticos. En este tipo de aparatos la dosificación del jabón y el suavizante están a cargo del usuario.
Existen dos modalidades de lavado. Por un lado, el sistema europeo, de carga frontal. Éste brinda un lavado suave, de bajo consumo de agua. Sirve para todo tipo de prendas de ropa. El tambor gira en un sentido arrastrando la ropa a la parte superior. Luego ésta cae sobre el agua y se repite el mismo movimiento pero en sentido contrario. Se utiliza jabón de baja espuma para amortiguar la caída de la ropa.
El sistema americano, de carga superior s caracteriza por utilizar un agitador central, que se mece en forma pendular. La agitación del agua permite que las prendas se retuerzan. De esta manera se produce la limpieza de la ropa.
El menos conocido es el sistema oriental, que actúa a través de una turbina o pulsador central que gira en distintos sentidos y a gran velocidad, de suerte que las prendas friccionan entre sí.
El lavarropas debe ser instalado cerca de una canilla con buena presión de agua. A propósito del desagote, se puede tener una única entra con llave de corte, sin canilla. La descarga debe poseer una curva suave, a fin de que el agua quede retenida en el tambor y sólo salga cunado se activa la bomba (conectada a una pileta de patio).
